martes, 12 de junio de 2018

Diarios


Eran dos personas cuyos caminos se cruzaron en una intersección que no estaba señalizada, la primera estaba dando vueltas y vueltas al intentar interpretar el mapa de una ciudad desconocida para él; y la segunda era proveniente de una autopista principal en la que apenas existen desvíos y retornos, que giró justamente por ese escaparate.  


Luego de una extensa búsqueda, se encontraron 2 diarios, uno en cada vehículo:

Las siguientes anotaciones son las consignadas en uno de los diarios. Lo que aún no entendemos en el departamento de policía, es por qué los diarios de cada uno hace referencia indudablemente al otro individuo, la escena que encontramos no revela ningún tipo de conexión entre ellos; los fragmentos rescatados del primer diario rezan:

Tienes miedo, de algo: Y no es necesariamente miedo de mí. Es más un miedo de la situación.

¿A qué temes…? Temes un abandono tempranero de mi parte. A que sea un nombre más en la lista de pretendientes que quisieron estar allí para ti y no resistieron una semana o un mes. Que una vez dado un beso yo desaparezca. Tienes miedo a que en un punto desees ofrecer más de lo que puedes y ello se convierta en una frustración para ti. Temes involucrarte, que lo quieras intentar, que desees que funcione y se termine por tu ritmo o tus planes a futuro. Veo en tus ojos que no quieres pensar en cómo sería una relación, te aterra pensar que en algún momento se verá obligada a avanzar, que nos llevará a organizarnos para conocer nuestras familias; a demandar más tiempo, a planear cosas… Ello no puedes garantizarlo en tu situación actual.  

Quieres dar un paso a la vez. Eso lo percibo, por ello sé que directamente no es miedo de mí. Tienes dudas sobre quién soy, y me daré a conocer para que las disipes. Desconfías (con razón) de las intenciones que hay, por el ritmo de las mismas. He de cambiar la marcha y las velocidades. Te encontraré y me conocerás.

Es todo lo que pudimos rescatar del primer diario. El segundo auto tenía también un manuscrito, pareciera tener cierta continuidad inmediata con el diario ya publicado, pero no hemos dado como concluyente la prueba que a continuación comparto. Los motivos por los cuales nos mantenemos en que corresponden a historias diferentes y nos causa tanto desconcierto, es que la letra del segundo diario es totalmente diferente a la plasmada en el primero, del mismo modo la fecha anotada en el segundo diario es previa a la del primero, eso y que cuenta con algunas referencias poco terrenales


La pregunta que me haces es difícil de responder. Dos palabras, seis letras: “¿Por qué?”

No parece a simple vista una pregunta compleja, pero…

Conoces el Efecto Mariposa, ¿verdad?... Somos la consecuencia de los actos que nos preceden, y encontrar el origen y justificación de estas experiencias es algo que sale de mi control. Fue una coincidencia que nuestros caminos se cruzaran ahora y no antes, tampoco después. Quizá después habría sido demasiado tarde, y un poco antes sería apresurado. No sé por qué llegaste a mi vida, o mejor, volviste. He de confesarte que tengo miedo, de mi capacidad, de mi crecimiento, temo no ser suficiente para ti, no ser la persona que mereces y necesitas a tu lado. Sin embargo, mi sensación es que has llegado en el momento justo. No sabemos con certeza cuándo es adecuado algo en nuestras vidas, pero tal como la conexión mística de la voz de la tortuga: Sentí un “click”. Como una de las piezas faltantes de mi rompecabezas encajando apropiadamente. Podría ignorarlo y dejarle pasar, pero, ¿alguna vez tu atención se vio inexplicablemente atraída por un detalle que no supiste identificar?, hay quienes le llaman instinto. Y yo soy uno de ellos. Además… Mi instinto no suele fallar.



Otra de las teorías que empezamos a manejar en este departamento de policía es que ambos diarios estén dirigidos a una tercera persona.

Seguiremos investigando.

jueves, 28 de diciembre de 2017

Memorias: El Club de las 5 (3)

La Jefa.


De las pocas ventajas que tiene el avanzar a paso lento y tembloroso a la muerte es que tienes tiempo de sobra para contar historias y sobre todo escucharlas. Puedo asegurarte que muchas de las historias que he conocido aquí en mis últimos días tienen un factor común: Una mujer cabrona como protagonista.

Llega un momento de la vida de toda mujer en la que debe ser cabrona: Por sus hijos, por sus sueños, por su hogar, relación, o por ser la que manda, que es el caso de esta mujer.

Gestionar un departamento en una compañía no es una labor sencilla, menos cuando históricamente las mujeres han sido más conflictivas entre si que los hombres, cuando se cuestiona el mérito de un ascenso y se le atribuye en los pasillos a tu falda y las manos largas del vejestorio superior. O cuando simplemente el nuevo pelotudo está enamorado de ti.

Era ella quién ponía el orden en cada reunión, pactaba los plazos y aprobaba los resultados, sus informes impecables, cabeza alta y mirada penetrante durante la presentación de proyectos la imponían. Claro que yo no era ya el pelotudo adolescente de siempre pero si carecía de experiencia, y amigo mío, no puedes carecer de experiencia frente a una mujer, es un pecado mortal y castigable.


Era cabrona y no permitía que nadie pasara sobre ella. Blindaba a los suyos y defendió nuestros derechos, nos otorgó beneficios en una selva salvaje de supervivencia. Era indomable ¡Dios sabrá cuánto me ponía el fantasear con cabalgar esa fiera!
Solamente escuché rumores sobre una pareja, era del extranjero. Por aquellos tiempos el Producto Interno Bruto del país no se encontraba en su punto. Y cuando abres fronteras sin prepararte al interior, nos pasa eso, no se puede competir con la nueva oferta.

Extrañamente, si que tuve una chance de enredarme con alguien de su círculo cercano. Pero ya ves, a la hora de pasar factura la experiencia no expide nuevos plazos.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

MEMORIAS: EL CLUB DE LAS 5 (2)

PARÍS Y LA MUJER QUE NO TENÍA UN SEGUNDO NOMBRE



Cuando eres un viejo mequetrefe como yo, al que la vida se le pone en juego cada noche al dormir, tener una continuidad en estas memorias es algo que resulta complejo, reviso mis notas y recuerdo el compromiso pactado para mi lector de hablar sobre el club de las 5, de mencionar a cada una de ellas. Hoy, después de una terapia de recuperación muscular en la mañana me siento en forma para redactar estas líneas, las referentes a la mujer que no tenía segundo nombre, primer miembro de ese club:

La historia de esta mujer empieza donde termina la zona de confort de mi adolescencia, en el cambio de hormonas y el aroma de la libertad y el autodescubrimiento. La recuerdo medianamente rubia (No, no pienses que hay una inclinación, fetiche o prototipo, lo verás luego) Una compañera más de mi entorno, con la que no nos hablábamos, pero que siempre miraba de reojo en las calles, me ubicaba en los parques de modo que quedara en buen ángulo para verle, y que incluso en alguno de esos juegos de integración, con una que otra maroma, conseguí tenerla como amiga secreta. Sin embargo con ella había algo también que la hacía imposible, y era que tenía un novio mayor y estaba todo lo enamorada que está una mujer a esa edad. Que el tipo era guapo, rubio, de ojos azules y eso, y cuando uno había estado relativamente acomplejado toda su vida pues… Difícilmente pasa de allí. Ahora me doy cuenta que sin importar esas condiciones físicas, al final todos llegamos a ser los mismos vejestorios

La historia con esa mujer sin segundo nombre vive su mejor punto, o su mejor pico de altura en el momento que mi mueren mis mascotas. Para esa época empecé a recibir algunas muestras de cariño, especialmente de jovencitas condescendientes con las que no me hablaba (era tímido y solitario en aquellos años), me dejaban cartas escritas a mano de ánimo, de fortaleza, de recordarme que no querían que yo cambiara mi forma de ser. Y eso fue precisamente de las cosas que más me ayudó en esa etapa de mi vida, claro está que hubiese preferido mil veces el sexo por piedad a mi favor. También estaban los vecinos que eran comprensivos de mi situación, todo ese tipo de sensaciones de culpa y necesidad de reivindicarse con ellos mismos… El caso es que una de esas chicas que me escribía era ella.

A raíz de eso nos hicimos medio amigos. En esa amistad me forje como alguien detallista dentro de lo entendible, les daba cartas y tarjetas en las fechas especiales, chocolaticos, ella me hacía alguna manualidad, un total huevón aprehensivo y dominado, sin el carácter y tez requerido para domar a la más. Fue un periodo totalmente perdido para mi hombría. Recuerdo ahora que conservo alguna fotografía bastante desgastada de aquellos momentos

La amistad se difumina y se la lleva el viento (no se pierde, solo se evapora) cuando ella decide continuar su vida fuera del continente, su promisorio talento para el diseño le abrió las puertas que me faltaron a mí y me condenaron a mi status de soldado raso.


Soy un nefasto soldado raso pensando en el amor que le tenía a una reconocida figura del diseño en París.


jueves, 26 de octubre de 2017

MEMORIAS: EL CLUB DE LAS 5 (1)


PARTE 1

Al redactar estas memorias lo primero que tengo que mencionarte a ti querido lector, cuando hago referencia al “Club de las 5”, es que está formado por principalmente por mujeres que se han elevado en mi vida al exclusivo status de “trauma”, más precisamente, “trauma en el plano amoroso”. Se trata de mujeres por quienes he llegado a sentir mucho más que un simple gusto (entendiendo pues que en temas amorosos hay diferentes escalas, que podrían ser tipo: Atracción >> gusto >> traga >> enamoramiento >> trauma) si, creo que ese puede ser el debido proceso para este escrito, el ránking de rango emocional en la vida de este viejo hombre.


Otra cosa que funciona a modo de introducción, no sé si de confesión también –Llega un punto en el que al hacer esto, escribir para ti, no sabe uno dónde está la delgada línea entre contar una historia, confesarme a mí mismo o hacer catarsis– es que yo mismo me consideré siempre una persona empoderada de mi sexualidad, y por ello mismo, pude ser ‘de gusto fácil’, es decir, el 99% de las mujeres del mundo podrían gustarme, creo que esto lo notarás en más alguna ocasión mientras lees estas memorias entregadas por partes. Siento que cada ser humano tiene algo que le hace especialmente atractivo, en algún sentido, algo similar a los tipos de inteligencia propuesto en el 83’ por Howard Gardner (Inteligencia lingüística, lógico matemática, espacial, musical, corporal, blablablá), cada mujer, tiene algo que le hace atractiva. Pueden ser un imán para mí por su inteligencia, por su físico, por su carácter, por su ego, su aura, por sus gustos. Por mil cosas.

Por último, decir que si bien hay un llamado “Club de las 5”, no son solamente 5 las que han ocasionado un trauma o que son dignas de plasmarse en una historia. Son ya años y años de vida mía, lo que presume de estar llena de musas, de romances cortos, de enamoramientos imposibles, de historias de 1 o 2 noches, reencuentros, e historias casuales y cotidianas, tanto es así, que antes de iniciar este texto me vi en la obligación de revisar mis antecedentes minuciosamente con el fin de no pasar por alto a quien merezca estar en este grupo, y al hacer esta revisión, me he dado cuenta que si hay mujeres que no han entrado, fue porque pegaron en el palo, disculparás la comparación con uno de mis deportes favoritos, se quedaron ahí, a puertas de entrar, como en el fútbol, y me obligaron a gritar “UUUUHHH” como grita una tribuna al ver que pasaron tan cerca de la meta, merecerán una mención de honor en algún otro texto, si en este que produzco mirando al pasado no tienen cabida. Ahora que empiezo a perder la capacidad de contener el tamaño de las lagunas blancas de mis recuerdos es necesario plasmarles aquí. También es relevante convenir que si bien tratamos de un trauma en el plano amoroso, habrá alguna que vaya incluso más allá, y alguna otra que a lo mejor no te parezca encajar como trauma amoroso, sino como amor y ya.

Sin más, bienvenido al club de las 5.


K


MENCIÓN DE HONOR PARA LA FUNDADORA:


Al igual que las grandes escuelas, llámese Howgarts si le viene en gana, las grandes empresas, obras arquitectónicas de talla mundial, corporaciones multinacionales, las distintas revoluciones que ha vivido la humanidad y la mayoría de cosas: Todo empezó con alguien, con 1 persona que dio el primer paso, y si bien tiene el honor de ser la fundadora, no necesariamente es quien deba ser la número 1 de este club. Sin embargo, merece su mención honorífica, una mujer llamada K, de quien me enamoré a mis 10 años, si es que uno a los 10 años se enamora. Una chica de mi colegio, que estaba en mi mismo curso en 5to grado, con su cabello entre rubio y castaño, su piel ni muy blanca ni morena, su cuerpo delgado y alto y todavía sin indicios de pubertad. Me jode no tener ninguna fotografía de ella. Todavía me encuentro en algunos días buscándole en los obituarios de los diarios. Es un amor que tengo totalmente perdido. Se perdió de mi vida porque primero, al empezar el bachillerato nos cambiaron de curso, y para séptimo ya no estaba en el colegio. De hecho nunca hubo una amistad ni nada, era muy idiota en esa época para hablarle a una niña, así que lo único que tengo como recuerdo de ella, es de una vez que me agarró la mano por accidente al confundirme con alguien más (Lógicamente ese día juré nunca más bañarme la mano, quien sabe cuántas horas duró ese ‘nunca más’) Y… Mi otro recuerdo va de una ceremonia que se hizo en mi colegio y quedó grabada en VHS, ella queda en algún plano de la filmación, y pues eso, durante un par de años puse una y otra vez ese VHS al menos 1 vez por semana para verla y recordarla, también para manosearme, pues tengo presente que esa cosa del diablo llegó a mi vida  a los 11 años.


Entonces eso, la primer miembro de este club es mi primer amor de colegio, mi primer amor, mi primer fracaso amoroso. Sin embargo, ella no contará dentro de la lista de 5 miembros que tengo presente.